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Requerimientos nutricionales en el paciente quirúrgico

La nutrición adecuada es clave para una recuperación quirúrgica exitosa

Los requerimientos nutricionales en el paciente quirúrgico son un factor clave para el éxito de la recuperación y no dependen únicamente del procedimiento quirúrgico. El éxito de la cirugía no depende exclusivamente de las habilidades técnicas quirúrgicas, sino también de la terapia metabólica intervencionista, considerando la capacidad del paciente para soportar una carga metabólica y proporcionar una terapia nutricional adecuada (1).

La terapia nutricional puede proporcionar la energía necesaria para una curación y recuperación óptimas, pero en el posoperatorio inmediato puede contrarrestar mínimamente el catabolismo muscular o no hacerlo en absoluto. Para restaurar la masa proteica periférica, el cuerpo necesita gestionar adecuadamente el trauma quirúrgico y la posible infección. El apoyo nutricional y el ejercicio físico son requisitos previos para reconstruir la masa proteica periférica y la masa celular corporal (1).

En cualquier caso, las recomendaciones nutricionales suelen centrarse en la proteína, esencial para la salud muscular, especialmente durante la recuperación, aunque la ingesta proteica óptima para la población quirúrgica aún no está definida. Los objetivos calóricos actualmente se recomiendan por el orden de (25-30 kcal/kg/día) y proteicos (1,5-2 g/kg/día) (2).

 Es importante controlar los niveles de glucosa en sangre para evitar la hipoglucemia o la hiperglucemia. La introducción gradual de la NP, la monitorización frecuente de los niveles de glucosa en sangre o la adición de insulina ayudarán a reducir los niveles excesivos de glucosa. La hiperglucemia es previsible en pacientes de edad avanzada con diabetes o varias patologías. En caso de mala tolerancia o ingesta excesiva de lípidos, la hipertrigliceridemia es un fenómeno común. Los factores de riesgo incluyen el sobrepeso, el alcoholismo, las enfermedades pancreáticas y la toma de ciertos medicamentos. Como medida preventiva, se recomienda añadir ácidos grasos omega-3 y reducir el aporte de grasas a un máximo de 1 g/kg de peso corporal/día (3).

En pacientes quirúrgicos que requieren NP recomendaron que los lípidos son parte integral, aunque no se debe exceder una dosis de 1,5 g/kg/d. Por lo tanto, en pacientes quirúrgicos con indicación de NP, las soluciones enriquecidas con ácidos grasos omega-3 ofrecen ventajas clínicas sobre las soluciones estándar y deben utilizarse siempre que sea posible, además, se recomienda aportar 0,1-0,2 g de aceite de pescado/kg/d (4).

Todas las recomendaciones clave se destacan en la Tabla 1. (5).

Requerimientos nutricionales en el paciente quirúrgico

Micronutrientes

La presencia de inflamación en el contexto de cirugía, traumatismo, infección u otras enfermedades agudas o crónicas complica la evaluación del estado según los niveles sanguíneos. Se ha demostrado claramente que la inflamación induce una redistribución de muchos micronutrientes (MN) desde el compartimento circulante a otros órganos, lo que resulta en niveles bajos de la mayoría de los MN. Por lo tanto, los niveles sanguíneos bajos no necesariamente indican deficiencia o incluso depleción (6).

Electrolitos

Los electrolitos se deben agregar a diario a la solución de NP, para los requerimientos de cada paciente, que van a variar de acuerdo con la enfermedad de base, la función renal y hepática y el estado nutricional entre otras cosas. Los requerimientos estándar de electrolitos son adecuados para pacientes con una función hepática y renal normal, sin pérdidas anormales, y con concentraciones de electrolitos en sangre normales. Es importante advertir que la cantidad de electrolitos a suministrarse podría tener que ajustarse según la situación clínica. Se requiere un monitoreo estricto de la ingesta de fluidos y electrolitos y ajustes en los pacientes con riesgo de desequilibrios en los fluidos y electrolitos. (7).